Hay startups que nacen de grandes ideas de laboratorio. Y hay startups que nacen de una cuenta imposible de entender. La de David Peña fue de las segundas. Un recibo de gasto común opaco en su época universitaria lo llevó a fundar ComunidadFeliz, la plataforma proptech chilena que hoy administra más de 7.000 condominios en 10 países, procesa más de US$1.000 millones al año en gastos comunes y fue vendida al grupo noruego Visma por cerca de US$70 millones en 2025. Esta es la historia del ingeniero que encontró oro donde nadie miraba.
¿Quién es David Peña?
David Peña Martínez es un emprendedor e ingeniero chileno nacido en Osorno, ciudad del sur de Chile. Es cofundador y Chief Revenue Officer (CRO) de ComunidadFeliz, la startup proptech líder en administración de edificios y condominios en Latinoamérica. Es Ingeniero en Computación egresado de la Pontificia Universidad Católica de Chile y se describe a sí mismo como un «nerd de la tecnología, apasionado por las ventas».
Habla cuatro idiomas con fluidez —español, inglés, francés y portugués— y tiene nociones de chino, lo que le ha dado una ventaja natural para la expansión internacional de la empresa en mercados tan distintos como México, Uruguay, Ecuador y Estados Unidos. Ha estudiado programas en la Universidad de Stanford, y es uno de los referentes del ecosistema PropTech latinoamericano.
De Osorno a Santiago: El cambio de ciudad de David Peña
La historia de ComunidadFeliz no comienza en una oficina de Silicon Valley ni en una sala de startups. Comienza en un edificio universitario en Santiago, donde David Peña llegó a estudiar desde Osorno con un presupuesto ajustado.
«Yo soy de Osorno y la cuenta más cara que tenía que pagar en la universidad era el gasto común. Yo tenía que mantener mi presupuesto y era complicado tener que estar pagando de repente 100 mil pesos, de repente 150, de repente 80. No tenía muy claro en qué se gastaba, ni entendía cómo funcionaba este mundo.» — David Peña
Esa frustración cotidiana fue el punto de partida. Junto a sus socios Antti Kulppi y Pablo Exss, David identificó que no estaban solos con ese problema: miles de residentes en edificios de todo Chile sufrían exactamente lo mismo. La opacidad en los gastos comunes, la falta de comunicación entre vecinos y administradores, y la ausencia de herramientas digitales para gestionar comunidades residenciales era un problema sistémico.
Pero fue también la oportunidad perfecta. Lo definieron ellos mismos con total lucidez: un problema «poco sexy, pero con un mercado gigantesco».
La Startup que nadie quería escuchar… al principio
ComunidadFeliz fue fundada en 2015-2016 con el apoyo inicial del Fondo Semilla de CORFO y la aceleración del Instituto 3IE. Desde sus primeros pasos, la startup apostó por un modelo SaaS que centralizara todo lo que necesitaba un condominio: gastos comunes, pagos en línea, comunicación interna, reservas de espacios y más.
Los primeros años fueron de convencer a un mercado resistente al cambio. La administración de edificios en Chile era —y en muchos lugares sigue siendo— un mundo que operaba con Excel, cuadernos y reuniones presenciales. Pero David Peña y su equipo tenían una convicción clara: los administradores no eran el problema, sino la falta de herramientas para demostrar su trabajo.
«Nos dimos cuenta de que la mayoría de los administradores son buenos y transparentes, pero no tenían una herramienta para mostrárselo a todo el mundo. Ahí entró con todo ComunidadFeliz.» — David Peña
El mercado que nadie había medido
Uno de los descubrimientos más poderosos del equipo fundador fue dimensionar correctamente el mercado al que apuntaban. En Chile, los gastos comunes de edificios y condominios mueven cerca de US$10.000 millones anuales, un mercado más grande que el de los automóviles o el gas, y que hasta la llegada de ComunidadFeliz estaba completamente desatendido por la tecnología.
A ese mercado local se sumaba toda Latinoamérica, una región con millones de unidades habitacionales en torres y condominios, especialmente en ciudades como Ciudad de México, Bogotá, Lima y Buenos Aires. La oportunidad era enorme y casi nadie la había tocado con una solución tecnológica de verdad.
Esa claridad de mercado fue clave para atraer inversionistas. Tras una primera ronda ángel y el apoyo de fondos como Clout Capital (Latam Tech Fund), ComunidadFeliz levantó una Serie A de US$2 millones, que le permitió escalar su tecnología y comenzar su expansión internacional.
El gran cambio en la pandemia
Si el mercado ya era grande, la pandemia del COVID-19 lo hizo explotar. En 2020, cuando los administradores no podían estar físicamente en los edificios y los comités necesitaban tomar decisiones a distancia, ComunidadFeliz pasó de ser una herramienta «conveniente» a convertirse en infraestructura crítica para miles de comunidades.
La plataforma permitía realizar asambleas telemáticas, procesar pagos online, emitir comunicados masivos y gestionar toda la operación del edificio sin presencia física. Las comunidades que antes resistían el cambio digital adoptaron la plataforma en cuestión de semanas.
El resultado fue un crecimiento exponencial: para finales de 2020 la empresa había superado los 2.000 clientes solo en Chile, expandiéndose simultáneamente a México, Guatemala, Ecuador y Bolivia. El equipo creció, la tecnología se profundizó y la empresa comenzó a operar con EBITDA positivo desde 2023.
Inversión de Jaime Soto de Buk y la consolidación del SaaS
Un hito relevante en la maduración de ComunidadFeliz fue la incorporación de Jaime Soto, fundador de Buk —el software de recursos humanos más usado en Chile y Latinoamérica— como inversionista ángel de la compañía. La alineación entre ambas empresas era evidente: Buk quería crear «lugares de trabajo felices»; ComunidadFeliz quería crear «comunidades felices».
«Debe ser de las personas que más saben de tecnología y de SaaS de Latinoamérica. Queremos aprender mucho de él.» — David Peña sobre Jaime Soto
La participación de Soto no solo aportó capital, sino credibilidad sectorial y acceso a una red de contactos que ayudó a ComunidadFeliz a escalar con mayor velocidad.
US$70 Millones: La venta a Visma y el reconocimiento global
En diciembre de 2025, el ecosistema emprendedor chileno vivió uno de sus exits más relevantes del año: Visma, el gigante noruego de software empresarial con presencia en más de 25 países, adquirió ComunidadFeliz por cerca de US$70 millones, sujeto a condiciones de desempeño.
La operación fue asesorada por LarrainVial, el banco de inversiones chileno, que concretó así su quinta transacción en el sector tecnológico durante 2025. El proceso de negociación implicó un due diligence exhaustivo y reuniones en Oslo, donde David Peña y el equipo fundador viajaron a cerrar el trato directamente con la cúpula directiva de Visma.
Al momento de la adquisición, ComunidadFeliz facturaba US$11,5 millones anuales y empleaba a 225 personas en Chile y México. La valoración implicó un múltiplo de aproximadamente 6 veces las ventas, un resultado extraordinario para una startup proptech latinoamericana.
Lo más significativo del acuerdo fue que los fundadores permanecieron en la compañía tras la adquisición, liderando la estrategia y el desarrollo del producto. Para Visma, el activo más valioso no era solo la plataforma tecnológica, sino el equipo que la construyó.
ComunidadFeliz Hoy: 10 Años, 10 países y la mira en el mundo
Al cumplir 10 años de operación, los números de ComunidadFeliz hablan por sí solos:
+7.000 comunidades administradas en toda Latinoamérica
1,5 millones de usuarios activos en la plataforma
10 países con operación activa: Chile, México, Colombia, Perú, Uruguay, Ecuador, Bolivia, República Dominicana y Estados Unidos
+US$1.000 millones anuales en gastos comunes procesados
225 colaboradores en Chile y México
Integrada con Fintoc, PREVIRED, ZKTeco, Transbank, Kushki y OxxoPay
La expansión a Estados Unidos se materializa a través de HappyHOA.com, la versión anglosajona de ComunidadFeliz orientada al mercado de Homeowners Associations (HOA), el equivalente estadounidense de las comunidades de copropietarios.
«Si Elon Musk llega a Marte, queremos que la colonia sea administrada con ComunidadFeliz.» — David Peña
David Peña en el proptech latinoamericano
La historia de David Peña no es la de un fundador que tuvo suerte o que llegó en el momento indicado. Es la de alguien que vio un problema cotidiano, lo dimensionó correctamente y tuvo la disciplina para construir la solución durante una década.
Su mayor aporte al ecosistema emprendedor chileno no es solo el exit de US$70 millones —que en sí mismo es una señal de que en Chile se pueden construir empresas de escala global—. Es haber demostrado que los mercados más aburridos y menos glamorosos pueden esconder las oportunidades más grandes.
Desde Osorno hasta Oslo, David Peña construyó una empresa que hoy procesa más de mil millones de dólares y mejora la vida de millones de personas en sus comunidades. Y eso, en cualquier idioma, es hacer historia.
Datos clave sobre David Peña y ComunidadFeliz
David Peña es la prueba de que en Latinoamérica, los problemas más simples y más cotidianos pueden ser la semilla de empresas que transforman mercados enteros. Solo hace falta tener el coraje de tomarlos en serio.
